Showroom en Vintage Bodas

El pasado mes de marzo Vintage Bodas, con Marta a la cabeza, organizó en su preciosa tienda de Mieres un showroom privado para novias, para presentar la nueva colección de Otaduy, firma con la que llevan trabajando muchos años. Marta me llamó cuando empezó a prepararlo, para preguntarme si me apetecía participar , complementando con mis tocados los looks que iba a mostrar. Y, obviamente, como todo lo que me propone, le dije que sí.
Y allí nos juntamos en Mieres un sábado de febrero varios profesionales del sector, para poder compartir un rato con futuras novias y charlar.

Ma Petite Pâtisserie fue la encargada de ponerle la nota dulce, con un pequeño Candy Bar ideal y con muy buena pinta ( yo soy celíaca, no pude probarlo). Todas dijeron que estaba todo buenísimo y yo hubiera dado un dedín por probar el brownie, jejejeje.
Ana Miras fue la modelo que lució los vestidos. La maquilló Laura Díaz-Salazar (@ladisamakeup) y las encargadas de peinarla fueron las chicas de Peluquería Mary Huerta ( @peluqueriamaryhuerta). Todas las fotos que vais a ver en este post son de Bárbara Requejo (@barbararequejo), que ya fue una novia Chiribitas el año pasado. Y tampoco faltó Milo, de Perspective Studio (@perspectivestudio.es), que hace cosas de morir de amor, como veréis más abajo.
Marta preparó 4 looks, 4 vestidos diferentes a los que les fuimos cambiando también los complementos y el peinado.

El primer look fue con el vestido Galerne que veis en las fotos, de corte sencillo por delante y con una espalda bordada sobre tul. Para lucir bien esa espalda, un recogido sobrio. Y para complementarlo, por mi parte elegí un tocado minimal, con unas hojas pequeñas y flores, imitando los bordados de la espalda, y pedrería. Algo sencillo para novias sin estridencias.
Pando Floristas participó también con dos propuestas de ramos diferentes. Para los dos primeros looks, algo más clásico, con mucho verde y tonos más pastel.

El segundo vestido también tenía una espalda muy importante, por lo que el peinado no varió.

Con una espalda así, mi recomendación fue ponerle una tiara que destacara de frente, para compensar y que cada detalle tuviera su protagonismo. Flores de porcelana en blanco roto combinadas con cristales, para seguirle el juego al bordado del vestido.

 

Para el tercer vestido Esther, de Peluquería Mary Huerta, cambió el recogido por una trenza, para conseguir un aspecto más desenfadado, sin tapar el escote rombo de la espalda.

Para seguir con este estilo más romántico, elegí una corona de flores de porcelana, tela y pedrería, con fondo dorado y gama desde el blanco hasta el rosa antiguo.
Aquí quiero aprovechar para contaros algo fundamental y que Esther y yo comentamos durante toda la mañana. Es importantísima la coordinación y colaboración entre proveedores. En lo que a mí respecta, entre la peluquería y yo. Siempre que os entrego una pieza os sugiero que se la enseñéis a quien os vaya a peinar ese día, que la vea, que me diga si necesita peinetas o si le molestan, etc. También es importante que a mí me enseñéis vuestra prueba de peluquería, para poder adaptar el tocado y hacerlo acorde. ¿Es imprescindible? No, pero los mejores resultados surgen de un buen trabajo en equipo.
Dicho esto, pasamos a la última propuesta. Una novia fantasía, atrevida, con este punto bohemio y romántico tan característico de Otaduy. Melena suelta y plumas para completar. El ramo, sigo soñando con él. Era espectacular, como podéis ver en las fotos.

¿Os han gustado las diferentes propuestas? ¿Con cuál te quedarías tu? Soy toda oídos.

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